El impacto de la pandemia en las prácticas periodísticas locales

Rodrigo Sosa Guzmán

 

Nada nuevo bajo el sol

Desde el inicio del confinamiento social en marzo de 2020 los trabajadores de los medios de comunicación —así como los de casi todos los sectores de la economía— se han visto asediados y amenazados por la inseguridad laboral, los despidos masivos, la reducción de sueldo y la indiferencia por parte de sus patrones a su estado de salud. Sin embargo, esto no es para nada algo nuevo en el gremio periodístico. Aunque la pandemia terminó por abrir por completo algunas grietas, muchas ya venían abriéndose desde hace mucho tiempo.

Así lo cuenta Brenda Sánchez en una entrevista. Ella empezó a trabajar en Mural cuando apenas salía de la universidad, en 2018. Le hacía mucha ilusión entrar en una redacción de la vieja escuela y más si se trataba
de una tan reconocida como la del Grupo Reforma. A ella la contrataron por outsourcing con un sueldo de 9,500 pesos mensuales y con todas las prestaciones de ley. A Brenda el sueldo le pareció bajísimo, pero como acababa de salir de la universidad y sus papás aún la ayudaban con algunos gastos, qué más da, decidió aceptar el trabajo.

Al comienzo todo le ilusionaba, pero muy rápido le entró el disgusto. Jornadas laborales larguísimas, una carga de trabajo extenuante y una agenda que le parecía arcaica fueron las cosas que más la desencantaron. Empezó como reportera de la fuente municipal pero luego de unos meses, cuando el estrés la desbordaba, Brenda pidió que la cambiaran a la sección de Cultura. Ahí duró otro tanto. Ya se sentía muy estancada y empezó a considerar renunciar a Mural. No fue necesario porque ellos fueron los que la despidieron en noviembre de 2019, junto con otros 20 trabajadores del diario. Brenda vive ahora en la Ciudad de México y trabaja en una empresa de marketing digital. Y aunque ella quisiera volver a ser periodista, está raramente agradecida porque no le tocó ser reportera en el inicio de la crisis sanitaria.

El caso de Brenda no es aislado, es más bien un ejemplo del ecosistema mediático en Jalisco. En un artículo acerca del tema, Perla Araceli Blas (2012, p. 66) concluye, después de entrevistar a reporteros de medios como La Jornada Jalisco, Proceso Jalisco y Milenio, que los mayores obstáculos para los trabajadores de los medios de Guadalajara son los sueldos bajos, largas jornadas laborales y la obsolescencia tecnológica que les impide competir con reporteros de medios nacionales e internacionales. En 2011, según la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, un reportero en Jalisco ganaba 174.67 pesos diarios. En 2020 la cifra fue de 275.90 pesos al día. Los reporteros que Perla entrevistó tenían una jornada laboral, en promedio, de 12 horas al día. Estos datos dejan en evidencia que el covid–19 no necesariamente creó nuevos problemas y nuevas crisis, sino que agudizó las que ya existían.

 

La gota que derramó el vaso

El 17 de noviembre de 2019 se detectó en Wuhan el primer caso de covid–19. En México la primera persona contagiada fue detectada el 27 de febrero de 2020. La Organización Mundial de la Salud declaró, el 11 de marzo, que la propagación del coronavirus podría caracterizarse como pandemia. En Jalisco el primer caso se confirmó el 11 de marzo. Dos días después se inició un confinamiento que ha durado, de distintas formas, un año y medio. Muchas actividades se paralizaron, otras pasaron a una modalidad mixta y otras más transitaron a una digital, pero una gran parte de los periodistas han tenido que seguir con su trabajo de reporteo en la calle.

La organización Artículo 19 (2020) subraya que después de los profesionales de la salud y las autoridades, quienes están en la siguiente línea de batalla son los periodistas. Durante la pandemia los trabajadores de los medios han tenido que realizar su labor bajo condiciones de precariedad laboral. En México hay 22 mil periodistas que trabajan sin ningún esquema de seguridad social, según la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Artículo 19 ha dado seguimiento a los casos de periodistas que han perdido la vida tras contagiarse de covid–19. En su última actualización, realizada el 23 de julio de 2021, la cifra ascendía a 123 periodistas fallecidos a causa de esta enfermedad. Una cifra superior a la de periodistas asesinados en nuestro país desde el comienzo del sexenio de Felipe Calderón en 2006, que es de 115 comunicadores. La ONG detalla que existe una indiferencia generalizada en las direcciones de medios por cuidar la salud de sus trabajadores.

Así lo vivió Yunuén Mora, reportera de El Informador. Yunuén contó en una entrevista que entró a trabajar en El Informador en diciembre de 2018, poco después de graduarse de la licenciatura. Le gustó la idea de trabajar para el diario más antiguo y con mayor tiraje de la ciudad. Sus intereses periodísticos giraban en torno a temas medioambientales, pero en el periódico le tocó trabajar con la fuente de salud. Cuando empezó la crisis sanitaria en Jalisco ella tuvo que cubrirla. Ha tenido que ir constantemente a las clínicas donde están las personas con covid–19 a entrevistar a los familiares de los pacientes y al personal de salud expuesto al virus. Además, realizó la cobertura de otros actos masivos, como las manifestaciones por el asesinato de Giovanni López el 4, 5 y 6 de junio de 2020.

A Yunuén le produce ansiedad la idea de contagiarse y de contagiar a su familia. Vive con su abuela, quien tiene hipertensión y ella misma tiene asma. Se cuida mucho. A pesar del riesgo que conlleva su trabajo, la dirección de El Informador no le ha ofrecido regularmente cubrebocas, caretas, guantes ni gel antibacterial; todo eso lo tiene que pagar ella. Desde junio de 2020 a Yunuén le recortaron 30% de su sueldo, ahora gana 8,500 pesos al mes. Con el recorte le redujeron un día de trabajo, pero desde que salieron algunos de sus compañeros la carga laboral es tan pesada que ese día libre no le sirve más que para adelantar lo que tiene que entregar al periódico.

El recorte de 30% del sueldo se aplicó a todos los trabajadores de El Informador. Cuando le comunicaron esta decisión a Yunuén no la quería aceptar. Fue a quejarse con el departamento de recursos humanos y le insistieron en que solo era una medida temporal. Yunuén considera que ya podrían restablecerle su sueldo completo. Desde el principio de la pandemia algunos reporteros han renunciado y el ahorro en el sueldo de estos podría servir para restituir el de los reporteros que restan. Buena parte del dinero que Yunuén gana en el periódico se le va en comprar insumos como cubrebocas y gel antibacterial, y en lo que gasta en transporte. Todavía le dicen que no saben cuándo le volverán a pagar su sueldo completo.

Con un trabajo que la obliga a poner en riesgo su salud, con más carga laboral y con menos sueldo, Yunuén se siente muy decepcionada. Empezó a buscar vacantes en otros medios, pero no ha encontrado nada; ningún periódico tiene espacios nuevos. No quiere dejar de hacer periodismo y por eso aún no ha buscado empleo en otras áreas como marketing o comunicación institucional. Mejor optó por entrar a un negocio de venta de ropa como segundo empleo para costear sus gastos.

Isaack de Loza llevaba 13 años en El Informador. Era el editor de la sección Local del diario. En abril le recortaron 30% de su sueldo. Según él, existió “una mínima cordura” en la dirección de El Informador, ya que tuvieron consideraciones especiales con los reporteros y fotógrafos que ya se han contagiado de covid–19. Además, a diferencia de otras empresas, en El Informador los trabajadores sí tienen prestaciones de ley. Aun así, la reducción de su sueldo fue un golpe muy duro. Isaack no cree que la pandemia haya generado nuevas condiciones de precarización, solo ha hecho más grandes las grietas que ya existían. Los sueldos bajos, los recortes, los despidos, el riesgo para la integridad física y las largas jornadas de trabajo ya eran problemas que el gremio arrastraba. El covid–19 solo ha hiperbolizado todo.

Además del golpe económico, Isaack, junto con los otros editores de El Informador, se enfrentó al problema de diseñar un periódico en modalidad remota. Una tarea para la que, según él, ningún periodista en México estaba preparado. Él está convencido de que, en los momentos de crisis como estos, el periodismo no solo es útil sino indispensable. Por su naturaleza, la labor periodística siempre ha implicado riesgos e Isaack está dispuesto a asumirlos. A pesar del recorte de sueldo se aferró con las uñas a su trabajo como periodista en El Informador. En parte porque, por más romántico que suene, es lo que más le gusta hacer y en parte porque en estas circunstancias no iba a conseguir empleo en ningún otro lugar. Unos meses después salió del diario para comenzar a trabajar en el Canal 44.

 

Una oportunidad para la transición durante la crisis

La pandemia, el confinamiento y la posterior crisis sanitaria y económica tuvieron implicaciones negativas en las condiciones laborales y en el ejercicio periodístico de los trabajadores de medios de comunicación nacionales y locales. Todas las crisis sociales y económicas transforman el cómo y con qué se practica el periodismo. Por ejemplo, durante la crisis global más reciente, o sea la crisis financiera de 2008, el ecosistema mediático quedó profundamente afectado.

El colapso financiero de 2008 tuvo consecuencias que permearon todas las áreas de la economía, incluida la de los medios de comunicación. En el plano internacional, las acciones del New York Times, el medio mejor valorado del mundo, pasaron a ser junk stocks. The Philadelphia Inquirer, el Philadelphia Daily News, The Star Tribune, el Chicago Tribune, Los Angeles Times y el Miami Herald se declararon en bancarrota. En México, El Universal, el único diario del país que cotizaba en la bolsa de valores, tuvo pérdidas de 14 millones de pesos solo en el primer trimestre de 2009. En Jalisco los directivos y trabajadores de los diarios locales comenzaron a darse cuenta de que las ventas de ejemplares físicos iban en picada. El formato era cada vez más insostenible. Aunque algunos medios como Mural y Proceso continuaron con la apuesta de generar autosuficiencia a partir de la venta de sus ejemplares físicos y suscripciones, otros medios, como La Jornada, comenzaron a priorizar una transición a plataformas digitales; 2008 fue el punto de quiebre en el que muchos medios de comunicación abandonaron los modelos de negocios tradicionales para buscar modelos alternativos que priorizaran una transición a plataformas digitales y a nuevos formatos de producción (Mejía, 2009, p. 85).

Aunque los resultados de una transición fueron desiguales, sí es notable que haya sucedido y que diera lugar a nuevos imaginarios de cómo gestionar un medio de comunicación y cómo producir periodismo. Durante el relativamente poco tiempo que ha durado la pandemia, también han existido áreas de oportunidad para que los medios locales pongan en práctica nuevas formas de organización, financiación y producción de su contenido, aun con el caos, la incertidumbre y la inseguridad sanitaria. Dos ejemplos de medios locales de Jalisco que han hecho eso son ZonaDocs y la revista Territorio.

ZonaDocs es un medio de comunicación alternativo y digital fundado por Darwin Franco y Héctor Guerrero en 2017. Se ha especializado en temas como la desaparición forzada, las resistencias feministas, los flujos y problemas migratorios y la defensa del territorio. Franco, coordinador general del proyecto, asegura que 2020 fue, paradigmáticamente, el mejor año que ha tenido el medio en cuanto a recursos económicos. Ese fue el primer año en el que ZonaDocs contó con recursos suficientes para autogestionarse. A raíz de la cobertura que han hecho de las coyunturas nacionales y locales, como la crisis sanitaria provocada por el covid–19 y las manifestaciones del 4, 5 y 6 de junio por el asesinato de Giovanni López, ZonaDocs comenzó a tener mucha más visibilización en redes sociales. Además, gracias a esas coberturas, recibieron los apoyos económicos otorgados por Google News Initiative y por The Seattle International Foundation. Sin embargo, la pandemia los obligó a cambiar todo su esquema de trabajo.

Gran parte de los trabajadores de ZonaDocs eran estudiantes universitarios. En 2020 la mitad de la redacción abandonó el medio debido a problemas anímicos, familiares y económicos provocados por la pandemia. Ximena Torres fue una de las reporteras que se quedó. Ximena es estudiante y desde 2019 es reportera de ZonaDocs. Recibe 1,200 pesos mensuales de remuneración y no tiene prestaciones de ley. No considera que su sueldo sea bajo puesto que ella sabe que en este momento los recursos del medio no dan para más. Tampoco considera que no tener prestaciones de ley sea algo grave porque sabe que, al ser una persona joven, si se contagia de covid–19 es muy poco probable que presente complicaciones. Desde el comienzo de la pandemia lo que más la ha afectado es no poder ver a sus compañeros de trabajo. En 2019 Ximena escribió, junto con María Fernanda Lattuada y Éric Sandoval, el reportaje “Packs y nudes virales sin permiso: ¿cómo se persiguen estas violencias en Jalisco?”, que ganó el Premio Jalisco
de Periodismo 2019 en la categoría de estudiante, y a partir de eso comenzó a trabajar en ZonaDocs. Lo que más motivaba a Ximena era trabajar con sus compañeros. Ahora que hace la mayoría de sus coberturas de manera remota, su labor de periodista ya no implica estar acompañada y apoyada por sus amigos. Eso la desmotiva mucho. Además, en la redacción del medio tuvieron que adaptar las publicaciones a la cobertura de la pandemia y sus consecuencias, lo cual implicó más trabajo puesto que la necesidad y exigencia de información sobre covid–19 era enorme.

Aun con las salidas y el aumento de la carga de trabajo, ZonaDocs pudo adaptarse bien, y para 2021 Darwin Franco, coordinador del medio, tiene metas muy concretas: aumentarle el sueldo a sus trabajadores y darles prestaciones de ley. Según Darwin, la crisis sanitaria evidenció lo que ya todos en el gremio habían señalado durante años: el periodismo se desarrolla en condiciones cada vez más precarias e inseguras para los trabajadores. Él tiene como prioridad intentar cambiar eso para ZonaDocs, pero ha tenido que buscar nuevos modelos de negocio, distintos a los que tienen los medios tradicionales: donaciones, becas, financiamiento internacional y colaboraciones con otros medios. Su más reciente colaboración fue un anuario ilustrado de las coyunturas más relevantes de 2020, que hicieron junto a la revista Territorio.

Territorio ha sido otro de los medios a los que la pandemia les cambió todo. Katia Diéguez, coordinadora y editora de la revista, explica que desde el inicio de la crisis sanitaria en la redacción tuvieron que cambiar el enfoque de sus temas, la agenda de temas de investigación y la periodicidad de sus publicaciones.

Territorio era una revista que se enfocaba en la producción de piezas periodísticas de largo aliento. A partir de la pandemia han tenido que adaptar su agenda a piezas más cortas y sobre coyunturas más urgentes. Además, su modelo de financiación cambió de manera radical. Territorio tuvo que dejar el espacio que rentaban en la colonia Lafayette, en Guadalajara. En esa casa se ubicaban la redacción, un café, una tienda y el espacio donde se impartían los talleres, cursos y clases que Territorio ofrecía. El café, la tienda y la escuela aportaban gran parte de la financiación de la revista. Cerraron el café, los productos de la tienda los empezaron a ofertar en redes sociales y pasaron los talleres y cursos que ofrecían a una modalidad digital. Los talleres comenzaron a tener mucha más demanda que la que tenían en la modalidad presencial, porque los pudieron tomar personas de todo México y del mundo. Katia enfatiza que todo ha sido muy difícil, pero además de los talleres y cursos en línea, el medio ha buscado becas y financiamiento internacional así como tener mayor incidencia en redes sociales a través de la reorganización de su agenda y la colaboración en proyectos con otros medios de la ciudad y del país. Para Katia lo más importante ha sido poder adaptarse a las dinámicas de publicación en redes sociales para que el contenido sobre covid–19 que producen en Territorio pudiera competir con el que producen los medios más grandes.

ZonaDocs y Territorio han logrado adaptar su agenda y han logrado sostener sus ingresos económicos. Ambos medios buscan producir piezas en formatos como el pod-cast o el documental para así diversificar su contenido a otras redes sociales. Además, han priorizado la salud de sus trabajadores e intentan que salgan a la calle a trabajar solo en circunstancias muy específicas, como, por ejemplo, a cubrir manifestaciones como las ocurridas por el asesinato de Giovanni López en junio de 2020.

 

Digitalizarse o morir

La naturaleza de los medios independientes y electrónicos ha hecho que se puedan aprovechar mejor las herramientas tecnológicas y navegar de manera óptima por un mundo cada vez más digitalizado. El Foro Económico Mundial (2021) subrayó la enorme brecha que existe en ese campo. Cuando el confinamiento comenzó, en marzo de 2020, probablemente nadie dimensionó del todo lo que el aislamiento social iba a repercutir en cómo las personas se relacionaban con el mundo. Las escuelas se digitalizaron, gran parte del comercio, el entretenimiento, el ocio y el trabajo también lo hicieron. La pandemia aceleró una cuarta revolución industrial para la que no todos estaban preparados. Según el Foro Económico Mundial, para 2025 la cantidad de datos producidos y publicados en internet se multiplicará por cuatro, 85 millones de personas perderán su empleo debido a que estos se automatizarán o serán reemplazados por algoritmos y un número incalculable de personas perderán su trabajo porque sus habilidades, capacidades y conocimientos serán obsoletos en pocos años.

En el campo de los medios de comunicación, la digitalización y la experimentación con nuevos formatos son clave en el diseño de nuevos imaginarios de cómo gestionar un medio y de cómo producir periodismo.

 

Conclusiones

Los medios de comunicación tradicionales son los que más han sufrido las consecuencias de la crisis sanitaria. Esto porque la covid–19 agudizó graves problemas que ya existían desde hace mucho tiempo y que venían evidenciándose con despidos masivos, recortes de sueldos y con la progresiva precarización de sus trabajadores. Los medios independientes y alternativos, por el contrario, aunque no exentos —y de cierta forma mucho más vulnerables— a los problemas causados por la covid–19, han sacado provecho a la repentina digitalización de la cotidianidad y han experimentado con nuevos formatos de financiamiento y producción de piezas. Tanto los periodistas de medios tradicionales como los de medios independientes reconocen que los medios locales funcionaban bajo un esquema de financiamiento y organización que era obsoleto y arcaico, y que la crisis sanitaria fue un punto de quiebre que dejará a muchos periodistas sin empleo o con sueldos más bajos, pero que también es la oportunidad para imaginar un periodismo local nuevo, diferente, más accesible, más horizontal y más sustentable.

 

Referencias

Blas, P. (2012). “Condiciones laborales de los periodistas en Guadalajara”. Guadalajara: ETIUS Observatorio de Comunicación y Cultura. Medios de Comunicación y Derecho a la Información en Jalisco, 2011 (pp. 65–73).

Mejía, D. (2009). “La crisis en los medios impresos: ¿Principio o fin?”. Guadalajara: ETIUS Observatorio de Comunicación y Cultura. Medios de Comunicación y Derecho a la Información en Jalisco, 2009 (pp. 83–93).

Periodistas mexicanos ante el covid–19 (2020). Artículo 19. Recuperado de https://articulo19.org/covid-19/periodistas-mexicanos-ante-el-covid-19/

Reuters (2021). Error 404: Barriers to Digital Inclusivity (Informe The Global Risks Report 2021). Ginebra: World Economic Forum.

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